Caldeirada de pescado (unknown fish – ?), batido de plátano, crema de calabaza y un huevo cocido. Eso es lo que ha desayunado hoy Jorge a las 09:15 ante mi estupefacta presencia.
Tan sabroso tentempié os puede dar una idea de como van las cosas por aquí. Las leyes no escritas en las que confiábamos, se han evaporado al cruzar la frontera neerlandesa. Todo puede suceder. Hay urinarios públicos en las plazas que a primera vista parecen fuentes y atentan contra las pudorosas maneras españolas, la gente come patatas bañadas en mayonesa por las calles, las ciudades aparecen plagadas de limusinas Cadillac, en el supermercado se despachan tabaco y medicinas, los canes deambulan a sus anchas por restaurantes y centros comerciales, en vez de palomas hay cuervos y el cielo nocturno resplandece con un verdor malsano. Nuestro umbral de tolerancia se desvanece y el tiempo nos aplasta.
Qué bien lo vamos a pasar. E.A.P.