Caldeirada de pescado (unknown fish – ?), batido de plátano, crema de calabaza y un huevo cocido. Eso es lo que ha desayunado hoy Jorge a las 09:15 ante mi estupefacta presencia.
Tan sabroso tentempié os puede dar una idea de como van las cosas por aquí. Las leyes no escritas en las que confiábamos, se han evaporado al cruzar la frontera neerlandesa. Todo puede suceder. Hay urinarios públicos en las plazas que a primera vista parecen fuentes y atentan contra las pudorosas maneras españolas, la gente come patatas bañadas en mayonesa por las calles, las ciudades aparecen plagadas de limusinas Cadillac, en el supermercado se despachan tabaco y medicinas, los canes deambulan a sus anchas por restaurantes y centros comerciales, en vez de palomas hay cuervos y el cielo nocturno resplandece con un verdor malsano. Nuestro umbral de tolerancia se desvanece y el tiempo nos aplasta.
Qué bien lo vamos a pasar. E.A.P.
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Johannes Vermeer es uno de los pintores más célebres de la edad de oro holandesa. Nació en Delft en 1632, solo vivió cuarenta y tres años y pintó treinta y cinco cuadros. En sus obras destaca el particular tratamiento de la luz que con una calidez casi tangible rodea a las figuras gracias al uso de herramientas ópticas como la cámara oscura. Sus obras más famosas son sin duda La lechera, Vista de Delft y La joven de la Perla, que inspiraría una película sobre la biografía del pintor protagonizada por Scarlett Johansson.
Marcel Proust escribió que la Vista de Delft era el cuadro más bello que había visto su vida. Los personajes de En busca del tiempo perdido investigan sobre Vermeer, figura de la que sabemos muy poco, más allá de que rara vez salió de Delft y murió pobre. E.A.P.
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El almuerzo de un holandés consiste en un bollo y un yogur a mediodía, 15 minutos y vuelta al trabajo. En el comedor de nuestra facultad se puede escoger entre muchos tipos de pan y yogures distintos, puede que por eso no se aburran. Además siempre hay ensaladas, zumos, salchichas, bolas de carne, una especie de croquetas largas, queso y sopas que puedes ir poniendo en tu bandeja. Para los más sibaritas, hay un plato cocinado, si se le puede llamar así, que suele consistir en congelados fritos y verdura cocida o huevos con beicon. De todas formas se puede comer más o menos decentemente por 5,50-6 euros, ya que la limpieza y el ambiente son inmaculados. E.A.P.
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El martes 4 de septiembre de 2007 a las 05:20 me encontré con mi amigo Carlos en el aeropuerto de La Coruña. Nos acompañaban nuestros padres y unas enormes maletas. No me permitieron facturar la mía porque, de forma muy optimista, la había cargado con 40 kilos de ropa, tuve que aligerarla hasta los 32 kilos. Así que durante el resto del viaje me vi obligado a llevar 4 bolsitas de plástico con 8 kilos de exceso de equipaje en la cabina, además de la enorme mochila y la cartera del ordenador. Los demenciales controles de seguridad tampoco aumentaron la comodidad del viaje.
El vuelo programado para las 06:30 llegó sin novedad a Madrid, nuestra escala antes de viajar a Amsterdam. Allí nos reunimos con Jorge que había partido desde Vigo. Después de esperar en la elegante T4 de Barajas, embarcamos a las 08:20 con destino Schiphol donde aterrizamos con retraso. El aeropuerto de Amsterdam es enorme y caótico, recogimos nuestras maletas tras largos minutos de incertidumbre y nos dirigimos a la estación de tren que se encuentra en el mismo aeropuerto. Allí compramos un billete a Delft por unos 8,50 euros.
Salvada la confusión inicial, logramos encontrar la vía donde se pararía nuestro tren hacia Leiden, nuestro siguiente trasbordo, gracias no a nuestro dominio del inglés, sino a un español que amablemente pasaba por allí. El sistema ferroviario neerlandés es muy eficiente: puntual, los cómodos coches son de dos pisos y en nuestra limitada experiencia, se prescinde del revisor.
Ya en Delft, nos dirigimos a la oficina de DUWO, la agencia que provee alojamiento a los alumnos de la universidad, para abonar y firmar nuestro contrato. Un malentendido entre los holandeses hizo que yo estuviese esperando dos horas por un taxi que finalmente no llegó y a las 17:00, hora del cierre de la oficina, la afable recepcionista determinó que era su deber moral el llevarme en su Ford Focus hasta mi apartamento, sito en el barrio de Poptahof Noord (1 y 2). E.A.P.
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El martes 4 de septiembre de 2007 viajé a Delft, una ciudad de unos 95.000 habitantes en los Países Bajos para empezar un periodo de estudio de unos dos años sobre microelectrónica. Mi intención con este blog es tratar de llevar un diario personal para mi recuerdo y mantener el contacto con la familia y los amigos.
Me gustaría cumplir los objetivos que me he marcado al empezar este viaje, pero de no ser así, espero que al menos aprenda de la experiencia. Gracias por leerme, intentaré no ser muy pesado. E.A.P.
